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Full text of "Recursos para la Escuela Sabatica"

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Iglesia Joven de la Univ. Adventista de San Pablo 

COMENTARIO DE LA LECCIÓN 

I Trimestre de 2008 
"El discipulado" 

Lección 5 

(26 de Enero al 2 de Febrero de 2008) 

Género y discipulado 



Denis Konrado Fehlauer 



"Así se cumplió la Escritura que dice: 'Abrahán creyó a Dios, y eso le fue contado por 
justicia'. Y 'fue llamado amigo de Dios'" (Santiago 2:23). La calidad de la fe que 
Abrahán demostró fue notable. El creyó que de un hombre anciano y desgastado por 
el tiempo, como de un útero muerto y estéril, Dios podría concretar el milagro de la vi- 
da dándole un hijo. Admitió que era imposible. Y de María podemos decir lo mismo. 
Aunque era virgen, creyó que podría ser madre de un niño concebido por el Espíritu 
Santo: el Hijo de Dios. 

La desventaja de María en relación a Abrahán es evidente. El deseaba aquél hijo más 
que cualquier otra cosa en el mundo. Pero, en cuanto a María, no era algo lindo que- 
dar embarazada mientras aún era soltera. Muchos discípulos, incluso los modernos, 
les gustaría experimentar la fama y la popularidad pero quizá no el destino de María: 
incomprendida, se habló mal de ella a sus espaldas, y en riesgo de ser apedreada. 
Debe de haber sido la clase de persona que consideraba al Creador como un Dios de 
amor cuya Palabra era realmente digna de confianza. Y por ello aceptó nadar contra la 
corriente. Para cumplir el plan de Dios para su vida, se sometió a las habladurías del 
pueblo. 

Jesús, su Hijo, siguió el mismo camino. En una época en la que no se le daba ningún 
valor al sexo femenino, El admitió a mujeres en su grupo de trabajo. Aceptó su com- 
pañía y su ministerio. Se preocupó por sus necesidades físicas, emocionales y espiri- 
tuales. Los escritores bíblicos se interesaron tanto por este hecho que tuvieron el cui- 
dado de registrar en sus escritos la participación de las mujeres en el ministerio de 
Jesús. Podrían incluso haber llegado a pensar que esta clase de información le quitar- 
ía brillo a su mensaje, incluso del propio Maestro. Pero, por lo que parece, Jesús tam- 
bién cambió la mentalidad prejuiciada de muchos que lo aceptaron como Mesías, in- 
cluso la de los discípulos escritores de los Evangelios, de sexo masculino. 

Jesús no solo aceptó y valoró a las "clases" más "insignificantes" de su época. De vez 
en cuando Él se tomaba el trabajo de hacer públicas sus ideas con respecto a este 
tema. Sanó a la mujer con hemorragias. Minimizó el ridículo popular cuando demostró 
aceptación de ella delante de la multitud. Le dio motivos para que testificar de El a 
quienquiera que fuese. Hoy, si sólo tocáramos sus vestiduras, si dirigimos nuestra 
mente y corazón en su dirección todos los días, podremos sorprendernos con los re- 
sultados. 



Ya en los tiempos bíblicos hubo quienes tomaron esa decisión. María, la hermana de 
Marte, demostró centrar sus intereses en la Persona y las enseñanzas de Cristo. Deci- 
dió sentarse a sus pies. No sé que discurso estaba Él pronunciando en aquél día. Si 
estaba hablando acerca de la vida diaria, explicando alguno de los pasajes del Antiguo 
Testamento, o si estaba develando los secretos del futuro. El hecho es que para María 
lo más importante fue que "oía su palabra" (Lucas 10:39). No obstante, cabe la pregun- 
ta: ¿No es importante ocuparse en los servicios de una casa para recibir correctamen- 
te a alguien? Creo que sí. Pero la reacción de Jesús al requerimiento de Marta aporta 
un indicio importante: El prefirió destacar la actitud de la mujer que escogió alimentar 
su alma ante Él. Cristo también desea acercarse más estrechamente al ser humano. 
Antes que nos atrevamos a prestarle alguna clase de servicio a Dios, sería bueno que 
dejáramos todo lo demás y pasemos algo de tiempo escuchando sus enseñanzas. 

En el caso de la mujer junto al pozo, Jesús tomó la iniciativa ofreciéndole a ella amis- 
tad y salvación. El le pidió un favor, revelándole que la conocía profundamente. Mostró 
aceptación y ausencia de prejuicios. A partir de esto, ella se sintió motivada a encar- 
garse personalmente de "publicitar" a Jesús. El resultado fue, como mínimo, sorpren- 
dente. La población local (samaritanos) fue a escuchar lo que un judío tenía para decir. 
No todos reaccionarán de la misma manera. En cierto momento de tu vida, podrás 
sentirte impresionado/a y tocado/a por Jesús como aquella mujer junto al pozo. Si te 
convertirás en un/a multiplicador/a de discípulos, en verdad no lo sé. Pero sé que 
algún día, todos podrán ver personalmente a Jesús, así como lo hicieron tantas Mar- 
ías, Juanas, Susanas, aquella que tocó su manto, Marta y la samaritana. 

Entonces arreglaremos cuentas con Aquél que amó a las personas más despreciadas, 
complejas, indefensas y pecadoras, en la esperanza de que se convirtieran en discípu- 
los/as suyos. 

Denis Konrado Fehlauer 

Pastoral Universitaria 

Universidad Adv. de San Pablo 

Traducción: Rolando D. Chuquimia 

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